Día Internacional del Oso Polar: ¿Por qué es tan importante?. Se celebra cada 27 de febrero con el objetivo de concienciar sobre la importancia de proteger a esta especie y su hábitat, que se encuentra en peligro debido al cambio climático.
La organización Polar Bears International estableció esta fecha para informar al público sobre los efectos del calentamiento global en el Ártico, donde los osos polares dependen del hielo marino para cazar, moverse y reproducirse.
A medida que el hielo se derrite, estos animales enfrentan mayores dificultades para sobrevivir. en este sentido, proteger al oso polar es un compromiso con el futuro de nuestro planeta, ya que su estado de conservación es un reflejo del impacto que nuestras acciones tienen sobre la naturaleza.
Importancia del Oso Polar
Los osos polares son considerados indicadores del cambio climático, ya que su estado de conservación refleja la salud del ecosistema ártico. Son también depredadores tope en su hábitat, regulando las poblaciones de focas y manteniendo el equilibrio ecológico.
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Características del Oso Polar
- Nombre científico: Ursus maritimus.
- Hábitat: Ártico, principalmente en Canadá, Groenlandia, Noruega, Rusia y Alaska.
- Alimentación: son carnívoros, su principal presa son las focas.
- Adaptaciones: tienen una gruesa capa de grasa y un denso pelaje que los protege del frío extremo.
- Estado de conservación: vulnerable según la UICN, con una población estimada entre 22,000 y 31,000 individuos.
A tener en cuenta
El Día Internacional del Oso Polar nos recuerda la necesidad urgente de actuar para proteger no solo a esta especie, sino también al ecosistema ártico y, en consecuencia, al equilibrio del planeta. La rápida disminución del hielo marino debido al cambio climático amenaza su supervivencia, afectando no solo a los osos polares, sino también a muchas otras especies que dependen de este entorno.
Cada acción cuenta: desde reducir nuestra huella de carbono hasta apoyar iniciativas de conservación y educación ambiental. Pequeños cambios en nuestros hábitos, como el uso responsable de la energía, el consumo de productos sostenibles y la difusión de información sobre el calentamiento global, pueden marcar la diferencia.