Curiosidad: ¿Cuál es la planta que necesita “sufrir” para florecer?- ¿se trata de una especie resistente y hermosa que, cuanto más la dejas tranquila, más te sorprenderá con sus flores espectaculares. Con un toque de rebeldía y mucha personalidad, esta belleza es ideal para los que no tienen tiempo de estar encima de sus cultivos todo el día.
La Hoya Carnosa, conocida también como Clepia, flor de porcelana o flor de cera, es una planta tropical que se destaca por su resistencia y su impresionante capacidad de adaptación. Con hojas gruesas y brillantes, esta trepadora es ideal para interiores, ya que sus hojas ovaladas de un verde oscuro y lustroso decoran cualquier espacio de manera única. Sus flores, agrupadas en umbela, pueden ser blancas o rosas con el centro en un tono rosa oscuro, y desprenden un agradable aroma que llena el ambiente de frescura.
Nativa del este de Asia y Australia, forma parte de la familia Apocynaceae, y es una de las más de 100 variedades que existen.
agrupadas en forma de domo

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Lo que la hace especial a la flor de cera es su capacidad de sobrevivir en condiciones difíciles, parecido a las suculentas, lo que le permite resistir periodos de sequía. Esta planta no necesita ser regada con frecuencia; de hecho, prefiere "sufrir" un poco de sed antes de ser hidratada.
Para concretar una floración abundante, esta especie prefiere que sus raíces estén comprimidas por lo que debe ser cultivada en una maceta pequeña, lo que también asegura que el sustrato se seque velozmente, lo cual favorece su crecimiento.
Además, se aconseja no cortar los pedúnculos florales de la Hoya Carnosa una vez que las flores se caen, ya que estos pueden rebrotar año tras año, posibilitando disfrutar de su belleza durante mucho más tiempo.
Cuidados de la Hoya Carnosa
Para que la Hoya Carnosa crezca fuerte y saludable, no solo es importante seguir las pautas de riego y elegir el tamaño adecuado de la maceta, sino también considerar otros factores que influyen en su desarrollo. Por eso, aquí te dejamos una guía básica para brindarle el mejor cuidado a esta planta.
- Luz: la flor de cera necesita una buena cantidad de luz para crecer adecuadamente, ya que sin ella no logrará desarrollarse. Si la tenés en el interior, buscá un lugar bien iluminado, pero con luz tamizada. Si la plantás en el exterior, elegí un espacio de semisombra para evitar que la exposición directa al sol queme sus hojas. Un exceso de luz solar puede ser perjudicial.
- Temperatura: originaria del este de Asia y Australia, prefiere los ambientes cálidos, por lo que en zonas frías es mejor mantenerla en interiores. Aunque no es ideal que esté expuesta a temperaturas muy altas, la flor de cera puede soportar calor, siempre y cuando no sea excesivo.
- Riego: no soporta los excesos de agua ni el encharcamiento. Lo más adecuado es dejar que la capa superior del sustrato se seque antes de volver a regar. Entre octubre y febrero, entra en un periodo de letargo, por lo que requiere menos agua durante estos meses.
- Sustrato: la tierra debe ser ligera, aireada y bien drenada para asegurar un buen desarrollo y evitar los encharcamientos.
- Abono: durante su fase de crecimiento y floración, es recomendable fertilizarla cada 15 o 30 días. Sin embargo, durante su periodo de reposo, no es necesario aplicar ningún tipo de abono.
- Poda: si decidís podarla, es preferible hacerlo después de la floración. Asegurate de no cortar el pequeño tallo del cual emergen los racimos de flores, ya que de ese pedúnculo brotarán las nuevas flores en forma de estrella en la próxima temporada.